| ¡POR AMOR AL TRABAJO BIEN HECHO!
Uno de los retos de los hoteles de lujo desde hace tiempo
es añadir a su plantilla un chef de reconocido talento para
ampliar su oferta gastronómica de alto nivel.
En el Hotel Kempinski de Estepona, ¡la cocina esta en
muy buenas manos!...las de Juan Luis López Guerreo,
chef joven capaz de re-inventar los grandes clásicos de
la cocina tradicional con un toque de creatividad como
manda la tendencia actual.
La receta de su puchero de la abuela es revelador... unas
verduritas cortadas en delicada brunoise, un ravioli relleno
de puré de garbanzos, y el caldo del puchero servido en la
mesa para una presentación refinada.
Ahí está el estilo... dar a recordar los queridos sabores de
nuestra infancia descubriendo platos estilizados y mágicos.
La sopa de pescado es también todo un arte: su medallón
de gallineta y su vieira a la plancha, delicadamente
bañados en un delicioso fondo de pescado, plato
terminado con unas virutas blancas mirando al cielo
que no son nada más que fideos chinos fritos, para una
combinación de sabores ¡más que perfecta!
Los “amuses-bouches” son tan originales que los postres
y cada una de estas creaciones se combina con un
magnifico caldo de nuestra tierra o un zumo original, como
el zumo de pasión con ginebra acompañando unas fresas
al balsámico y parmesano o el moscatel de Málaga con los
dulces de chocolate negro.
La cocina del restaurante del Hotel Kempinski es
excelente... de eso no cabe duda, pero seguramente no
tendría el mismo encanto sin la profesionalidad y la pasión
del Maître de sala, Francisco Escarcena.
Cuando los profesionales de este oficio ingrato, que es
la hostelería, ponen su alma en su trabajo... el plato y sus
mejores galas adquieren otro relieve: a eso se le llama
amor al trabajo bien hecho, y hace el cincuenta por ciento
del éxito del restaurante y de la satisfacción del comensal
que sale de allí con una sola idea... ¡volver cuanto antes! |